Partíamos de un piso de 200 m² en esquina en pleno ensanche de Valencia con una distribución convencional de pasillo y habitaciones. Un piso con muchísimas posibilidades tanto por su tamaño, como por la luz que entraba por sus amplios ventanales, como por la amplitud que dan los 3,5 metros de altura.
Decidimos quitar el pasillo y hacer un salón comedor que estructurara la vivienda, desde el que se pudiera acceder a la cocina y a las habitaciones. Un salón en el que se te van los ojos al techo iluminado y hacia la cocina. Un vista a través de unas puertas correderas de hierro y vidrio que dan paso a una amplia cocina de esas en las que se intuye que va a ser el corazón de la casa.
Esta reforma es sin duda perfecta para hacer #elantesyeldespués. Por lo que hemos subido las fotos del “después” y del “antes” para que veáis el espectacular cambio.
Ahora sólo queda disfrutarla.